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Nicolás Marín y Guillermo Lemaître

domingo, 24 de mayo de 2015

El arte y su memoria


Uno de los primeros artistas que queremos mencionar para poner en evidencia nuestra teoría es Joseph Beuys, quien desarrolló la concepción de que el arte en la actualidad está absolutamente sobrevalorada. Se dedicó a demostrar que cualquiera puede ser artista, llevando el pensamiento a un plano mucho más profundo, pues quiso demostrarlo dedicándose exclusivamente a usar materiales cotidianos. Todo esto surgió por una experiencia vivida muchos años atrás, cuando era piloto de guerra. Mientras bombardeaba territorio americano su avión fue derribado y al caer sufrió múltiples quemaduras que fueron curadas por una tribu indígena del sector. Tomaron su cuerpo y lo envolvieron en grasa animal y fieltro. Beuys quedó marcado de por vida y comenzó a ver la sociedad de una forma diferente. Esto es lo que trata de manifestar en sus obras.

Hoy en día nos parece que nadie se detiene a analizar todo este trasfondo cultural. Los ojos se han acostumbrado a sólo mirar, a sólo consumir lo que pasa por enfrente de ellos, sin detenerse realmente a entender lo que hay detrás. Nos gustaría pensar que las obras son la técnica que menciona Leroi en sus estudios y como esta puede que haya tenido una función instrumental en un determinado momento y que sin embargo, nos dejan entender muchas cosas invisibles que en un primer instante no son evidentes. Esta analogía nos parece clave, pues nuestra intención es aplicar ese concepto a todo el contenido audiovisual.


Regresando a Jospeh Beuys, si miramos una de sus obras más representativas “Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta” vemos a simple vista un hombre recubierto de grasa sosteniendo una libre muerta entre sus brazos. Es difícil que el hombre consumista vaya más allá y se de cuenta de todo lo que se está queriendo decir, pues realmente se está poniendo en manifiesto la tristeza de ver a una sociedad que para el autor está muerta. Es una tragedia puesta en escena. En el futuro, estamos seguros de que testimonios como este darán información valiosa y transmitirán una memoria invisible de todo un contexto social y cultural de ese determinado momento histórico, por más de que para muchos solo sea un elemento visual decorativo que se cuelga en alguna sala o en otro espacio. 

Creemos firmemente que el arte puede ser utilizada mucho mejor si por un momento nos salimos de nuestro tejido de interpretación esencialmente consumista y abrimos nuestra cabeza a involucrarnos más con la memoria que todas estas obras contienen dentro de ellas. Son partes de una historia, exteriorizaciones materiales del ser humano que pueden ser asociadas fácilmente con la flecha que describe Stiegler en su análisis de Leroi, pues no son simples objetos sino que contienen un material importante a nivel de transmisión de información.

Nicolás Marín Navas

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