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Nicolás Marín y Guillermo Lemaître

domingo, 24 de mayo de 2015

La memoria del cine y el internet


Ahora no sólo existe la memoria audiovisual en el cine o la televisión. Estos dos se integran con la manera actual de hacer memoria, el internet. Esté llego a nuestras vidas para empezar a dejar nuestra memoria en “sus manos”, a su plena disposición y sólo confiamos nuestros datos, archivos, documentos, fotos y hasta las cuentas bancarias a esté ser creado por la misma necesidad del hombre de lograr intimidad con cualquier cosa que le cause el más mínimo grado de intimidad y sólo por eso es posible decir que el internet es nuestra nueva memoria.

Es una memoria volátil, liquida. No es algo permanente. Algunas cosas que logramos archivar si lo son y hasta archivos o fotos de hace varios años nos parecen ser de otros tiempos que se ven lejanos por ser tan ligera la memoria que los creó. Si hoy vamos al cine y vemos una película que nos cause un mar de sentimientos y logremos crear una conexión, como la que hable antes, salimos del cine hablando de ella, hasta puede que hablemos por una o dos semanas pero luego se va de nuestra memoria inmediata y se pierde en la inmensidad de nuestros recuerdos. Son tantas las películas que tenemos a nuestra disposición; que sólo unas cuantas que se convierten en monumentos de la memoria comunal logran pasar la barrera de la vaporosa memoria que hemos construido.

Con la interacción constante del internet y de los medios audiovisuales es muy difícil llegar a recordar un producto audiovisual y guardarlo en nuestra memoria. Hoy sólo acumulamos información y llegamos a tener cientos, miles de recuerdos apilados en una esquina de nuestra memoria para no ser usados nunca más. Es solo cuestión de tiempo para que ese recuerdo de la cima de la pila se vea tapado con el siguiente y olvidado como cualquier otro. No digamos olvidado archivado en la pila de recuerdos acumulados.


Así el internet es sólo una prótesis más que utilizamos para no perder la memoria. Un utensilio que nos permite recordar, pero nos deja olvidar fácilmente a la vez. Esto para cualquier momento de nuestras vidas es totalmente indispensable hoy. Si no tenemos a la mano esa prótesis que nos permite vivir tranquilo y cómodos estaríamos volviéndonos locos.

Guillermo Lemaitre Herrera

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