Ahora no sólo
existe la memoria audiovisual en el cine o la televisión. Estos dos se integran
con la manera actual de hacer memoria, el internet. Esté llego a nuestras vidas
para empezar a dejar nuestra memoria en “sus
manos”, a su plena disposición y sólo confiamos nuestros datos, archivos,
documentos, fotos y hasta las cuentas bancarias a esté ser creado por la misma necesidad del hombre de lograr intimidad
con cualquier cosa que le cause el más mínimo grado de intimidad y sólo por eso
es posible decir que el internet es nuestra nueva memoria.
Es una memoria
volátil, liquida. No es algo permanente. Algunas cosas que logramos archivar si
lo son y hasta archivos o fotos de hace varios años nos parecen ser de otros
tiempos que se ven lejanos por ser tan ligera la memoria que los creó. Si hoy
vamos al cine y vemos una película que nos cause un mar de sentimientos y
logremos crear una conexión, como la que hable antes, salimos del cine hablando
de ella, hasta puede que hablemos por una o dos semanas pero luego se va de
nuestra memoria inmediata y se pierde en la inmensidad de nuestros recuerdos. Son
tantas las películas que tenemos a nuestra disposición; que sólo unas cuantas
que se convierten en monumentos de la memoria comunal logran pasar la barrera
de la vaporosa memoria que hemos construido.
Con la
interacción constante del internet y de los medios audiovisuales es muy difícil
llegar a recordar un producto audiovisual y guardarlo en nuestra memoria. Hoy
sólo acumulamos información y llegamos a tener cientos, miles de recuerdos
apilados en una esquina de nuestra memoria para no ser usados nunca más. Es
solo cuestión de tiempo para que ese recuerdo de la cima de la pila se vea
tapado con el siguiente y olvidado como cualquier otro. No digamos olvidado
archivado en la pila de recuerdos acumulados.
Así el internet
es sólo una prótesis más que utilizamos para no perder la memoria. Un utensilio
que nos permite recordar, pero nos deja olvidar fácilmente a la vez. Esto para
cualquier momento de nuestras vidas es totalmente indispensable hoy. Si no
tenemos a la mano esa prótesis que nos permite vivir tranquilo y cómodos
estaríamos volviéndonos locos.
Guillermo Lemaitre Herrera

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