Por

Por
Nicolás Marín y Guillermo Lemaître

domingo, 24 de mayo de 2015

El arte y su concepto en la memoria


Si  seguimos estudiando el ámbito artístico podemos encontrarnos otros ejemplos que nos sirven dentro del contexto en el que estamos. Ha habido casos a través de la historia reciente donde los artistas se dieron cuenta de la desnaturalización del concepto de arte y reaccionaron revolucionariamente para hacer pensar al público y que no cayeran en ese fetichismo artístico. Un ejemplo de corriente artística que maneja bien esta idea es el dadaísmo. En un momento de crisis como lo fue la posguerra de la primera guerra mundial un grupo de artistas aislados en suiza decidieron crear un movimiento que contradijera las tradiciones del arte. Generaron muchísima controversia, sacando del contexto al que pertenecían diferentes Ready Made, buscando mostrar un lado irónico y retador hacia la academia, y exponiéndolos como si fueran obras igual de valiosas a un cuadro “correctamente” hecho.


Citamos este ejemplo porque creemos que ratifica esa función de mnemotecnia que tiene el arte, sino que concentrada de tal forma que se haga visible la función. Duchamp, con su famosa fuente, despierta cierta molestia visual inmediata en el espectador, pues no es normal ver algo así de común y corriente en un contexto con toda la reputación y convertido en algo para contemplar como obra de arte. El objeto esconde pensamientos políticos y sociales, sentimientos de rechazo y de rebeldía e intrínsecamente lleva a simple vista las herramientas para que las personas piensen y lleguen al trasfondo. Son obras que en tanto en el presente como en el futuro transmitirán todos estos contenidos simbológicos.

A pesar de todo esto, es inevitable la inserción de estas corrientes en el sistema capitalista. En primera instancia uno podría pensar que, como la corriente va en contra de cualquier lógica tradicional, el sistema tendería a rechazarla. Sin embargo como todo se convierte en mercancía, estas obras se han convertido en verdaderas obras con valores altísimos, perdiendo así la efectividad en la transmisión del mensaje o al menos turbando un poco lo directo que pretende ser el movimiento. Por eso es importante analizar y pensar sobre como las técnicas audiovisuales que conforman la videosfera de Debray no siempre son como parecen. Se puede y se debería analizar desde una mirada profunda, pues estos elementos nos conforman como humanos. Debemos forzar nuestros esquemas interpretativos a que cambien y vean el trasfondo de las cosas. La técnica esconde detrás de uso instrumental la esencia de lo que somos y esto significa que se logra a la perfección el proceso de transmisión que también trabaja Debray en sus estudios. Estamos convencidos de que el arte hace lo mismo.

Nicolás Marín Navas

La memoria del cine y el internet


Ahora no sólo existe la memoria audiovisual en el cine o la televisión. Estos dos se integran con la manera actual de hacer memoria, el internet. Esté llego a nuestras vidas para empezar a dejar nuestra memoria en “sus manos”, a su plena disposición y sólo confiamos nuestros datos, archivos, documentos, fotos y hasta las cuentas bancarias a esté ser creado por la misma necesidad del hombre de lograr intimidad con cualquier cosa que le cause el más mínimo grado de intimidad y sólo por eso es posible decir que el internet es nuestra nueva memoria.

Es una memoria volátil, liquida. No es algo permanente. Algunas cosas que logramos archivar si lo son y hasta archivos o fotos de hace varios años nos parecen ser de otros tiempos que se ven lejanos por ser tan ligera la memoria que los creó. Si hoy vamos al cine y vemos una película que nos cause un mar de sentimientos y logremos crear una conexión, como la que hable antes, salimos del cine hablando de ella, hasta puede que hablemos por una o dos semanas pero luego se va de nuestra memoria inmediata y se pierde en la inmensidad de nuestros recuerdos. Son tantas las películas que tenemos a nuestra disposición; que sólo unas cuantas que se convierten en monumentos de la memoria comunal logran pasar la barrera de la vaporosa memoria que hemos construido.

Con la interacción constante del internet y de los medios audiovisuales es muy difícil llegar a recordar un producto audiovisual y guardarlo en nuestra memoria. Hoy sólo acumulamos información y llegamos a tener cientos, miles de recuerdos apilados en una esquina de nuestra memoria para no ser usados nunca más. Es solo cuestión de tiempo para que ese recuerdo de la cima de la pila se vea tapado con el siguiente y olvidado como cualquier otro. No digamos olvidado archivado en la pila de recuerdos acumulados.


Así el internet es sólo una prótesis más que utilizamos para no perder la memoria. Un utensilio que nos permite recordar, pero nos deja olvidar fácilmente a la vez. Esto para cualquier momento de nuestras vidas es totalmente indispensable hoy. Si no tenemos a la mano esa prótesis que nos permite vivir tranquilo y cómodos estaríamos volviéndonos locos.

Guillermo Lemaitre Herrera

El arte y su memoria


Uno de los primeros artistas que queremos mencionar para poner en evidencia nuestra teoría es Joseph Beuys, quien desarrolló la concepción de que el arte en la actualidad está absolutamente sobrevalorada. Se dedicó a demostrar que cualquiera puede ser artista, llevando el pensamiento a un plano mucho más profundo, pues quiso demostrarlo dedicándose exclusivamente a usar materiales cotidianos. Todo esto surgió por una experiencia vivida muchos años atrás, cuando era piloto de guerra. Mientras bombardeaba territorio americano su avión fue derribado y al caer sufrió múltiples quemaduras que fueron curadas por una tribu indígena del sector. Tomaron su cuerpo y lo envolvieron en grasa animal y fieltro. Beuys quedó marcado de por vida y comenzó a ver la sociedad de una forma diferente. Esto es lo que trata de manifestar en sus obras.

Hoy en día nos parece que nadie se detiene a analizar todo este trasfondo cultural. Los ojos se han acostumbrado a sólo mirar, a sólo consumir lo que pasa por enfrente de ellos, sin detenerse realmente a entender lo que hay detrás. Nos gustaría pensar que las obras son la técnica que menciona Leroi en sus estudios y como esta puede que haya tenido una función instrumental en un determinado momento y que sin embargo, nos dejan entender muchas cosas invisibles que en un primer instante no son evidentes. Esta analogía nos parece clave, pues nuestra intención es aplicar ese concepto a todo el contenido audiovisual.


Regresando a Jospeh Beuys, si miramos una de sus obras más representativas “Cómo explicar los cuadros a una liebre muerta” vemos a simple vista un hombre recubierto de grasa sosteniendo una libre muerta entre sus brazos. Es difícil que el hombre consumista vaya más allá y se de cuenta de todo lo que se está queriendo decir, pues realmente se está poniendo en manifiesto la tristeza de ver a una sociedad que para el autor está muerta. Es una tragedia puesta en escena. En el futuro, estamos seguros de que testimonios como este darán información valiosa y transmitirán una memoria invisible de todo un contexto social y cultural de ese determinado momento histórico, por más de que para muchos solo sea un elemento visual decorativo que se cuelga en alguna sala o en otro espacio. 

Creemos firmemente que el arte puede ser utilizada mucho mejor si por un momento nos salimos de nuestro tejido de interpretación esencialmente consumista y abrimos nuestra cabeza a involucrarnos más con la memoria que todas estas obras contienen dentro de ellas. Son partes de una historia, exteriorizaciones materiales del ser humano que pueden ser asociadas fácilmente con la flecha que describe Stiegler en su análisis de Leroi, pues no son simples objetos sino que contienen un material importante a nivel de transmisión de información.

Nicolás Marín Navas

La memoria audiovisual y el cine


Por medio de la memoria audiovisual, más específicamente películas, logramos crear una intimidad. Vernos reflejados de alguna manera con la película, que en verdad no cuenta nuestra historia ni lo hará pero lo sentimos así por nuestra fácil intensión de crear intimidad con el producto que nos regalan y captamos su mensaje como si esté captara nuestra esencia; creando así la relación íntima tanto con el director como con el mensaje que busca plasmar en el producto audiovisual él mismo. Esto depende de factores como nuestras propias vivencias vividas o nuestras formas de recrear momentos de la vida de otros, pero todo con nuestra propia perspectiva lo cual crea un nuevo momento en la memoria del producto que se plasma en la pantalla.

La memoria de cada uno no solo implica traer nuestros recuerdos a flote, sino también pensar en la memoria de tantas otras personas que llevaron a crear aquel producto que nosotros ahora podemos identificarnos con el mismo. Imaginemos por un momento las cientos de vidas que pusieron su empeño y su memoria intangible en la creación de la cámara que se usó para grabar esa película o en la construcción, creación y funcionamiento de la sala de cine en que vemos los productos audiovisuales que nos da la industria masiva de películas. Son tantas memorias que no tomamos en cuenta que han logrado crear en nuestras vidas una huella que nunca imaginamos.

Obvio estas memorias son tan importantes como las nuestras. Pero la gran diferencia es que las nuestras forman en cada uno de nosotros una manera de ver esa película muy diferente a la de cualquier otra persona. Es verla con los ojos de nuestras anécdotas vividas, de nuestros momentos personales, nuestras derrotas y fracasos, nuestros triunfos y de todos los recuerdos que nuestra memoria alberga.

Ahora bien, pensemos en la película de James Cameron, Titanic. En 1997 cuando se estrenó fue un revuelo mundial, dejando a todos en un estado de impresión y compasión como ningún otro. Si la vemos hoy por primera vez los efectos, los vestuarios, la calidad, hasta los planos nos podrían parecer extraños y algo sosos, anticuados. Pero, si le preguntamos a alguien que solo la haya visto aquel día en el cine cuando se estrenó por supuesto la recordara como algo impresionante y con efectos maravillosos. Es una simple visión del mundo de cada uno y también el momento que estemos viviendo.


Por eso hoy las películas que apreciamos no son solo una película sino también un mensaje. Una manera de conectar íntimamente con un producto que nunca fue pensado para nosotros en específico, sino para toda la humanidad y que de alguna manera a pesar de ser millones de personas en el planeta nos logramos identificar y sentirnos íntimamente atraídos hacia ese resultado final.

Guillermo Lemaitre Herrera

¿Cómo la memoria del arte ha logrado llegar hasta nosotros?


El arte ha evolucionado de una forma particular a lo largo de nuestra historia. La misma palabra “arte” puede confundirnos, pues existen tantas definiciones como puntos de vista sobre este. ¿Qué es arte? ¿Cómo se configura con cada contexto histórico y cultural? A nuestro parecer, desde siempre este ha tenido dos representaciones simbológicas muy marcadas. La primera es esa función de apariencia social, pues tener obras de arte siempre ha sido una muestra de poder y riqueza. Aunque eso se mantiene ha evolucionado de acuerdo a las imposiciones del sistema actual, sin embargo, es un tema que desarrollaremos más adelante. La segunda, que es la que nos interesa, es todo ese trasfondo ideológico, cultural y a veces político que se mueven en una “simple” obra de arte y que a nuestro parecer se puede ver como la configuración de una exomemoria que transmite en el tiempo. En la modernidad el sistema capitalista nos ha hecho cambiar nuestra forma de ver las cosas. Todo es mercancía, todo es producir y consumir. Por eso queremos determinar si lo que hoy es producto puede contener algún tipo de simbología que actúe como un medio que genere memoria en la sociedad.

Es evidente que las etapas en las que se mueve una obra de arte desde su inicio hasta su publicación tienen diferencias muy marcadas. En un inicio se constituye una idea que puede ser una protesta, una reflexión con respecto a algún tema social, cultural o artístico. Sin embargo en el momento de la publicación todo cambia, pues entra en la lógica consumista en donde absolutamente todo tiene ese doble valor (el de producción y el que uno le da). Por eso al analizar la actualidad del arte queremos salirnos de esa lógica y ver qué es lo que va a quedar en el futuro y qué es lo que realmente se va a transmitir. El arte esconde muchos símbolos que vale la pena identificar, pues configuran una cápsula que agrupa un momento histórico que a su vez nos configurará en un futuro en lo que se refiere a nuestra identidad.


A continuación, entraremos en materia y analizaremos diferentes obras emblemáticas que desde nuestro punto de vista agrupan todo el contenido simbólico del que hemos estado hablando.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Cómo la memoria audiovisual ha logrado llegar hasta nosotros?


Relacionarnos con el cine o la televisión hoy es más fácil de lo que cualquier persona del pasado pudo imaginarse pero, hoy no vemos este resultado audiovisual como una evolución, sino vemos tan solo lo obvio, las imágenes que tenemos en frente sin reflexionar porque podemos verlas. No les pido que no disfruten la tv o el cine, sino que tengamos presentes y sepamos como llego a ser tan grande como lo es hoy.

Desde siempre el hombre ha querido plasmar su realidad para la posteridad. Antes del cine teníamos la pintura. Grandes artistas que lograban retratar a la perfección lo que querían mostrar a las generaciones futuras. Luego con la caja oscura lograron perfeccionar aún más esta técnica para casi calcar lo que veían. Pero en el siglo XIX luego de muchos intentos e inventos fallidos los hermanos Lumière en Paris lograron proyectar las primeras imágenes grabadas en cinta, no era una gran película o producción; ellos pensaban que con el cinematógrafo sólo podían mostrar la realidad del mundo pero no contar historias, de ahí viene la gran historia que al proyectar “la llegada del tren a la estación” las personas huyeron despavoridas pensando que de verdad había llegado el tren.
Aunque hoy en día nos parezca una pérdida de tiempo ver ese video de los hermanos Lumière, esté en realidad es el primer paso para que plasmar nuestra realidad empezara a ser un sueño cumplido.